Pablo burla a la muerte como si ya estuviera derrotada — porque lo está. La resurrección de Jesús desmanteló la autoridad final de la muerte, y esa misma victoria se da a todo el que le pertenece. El dolor es real, la pérdida es dolorosa, pero no es la última palabra. Porque Él resucitó, nosotros resucitaremos. Esta esperanza no minimiza el dolor; lo transforma en algo que podemos llevar hasta el final.
Señor resucitado, que la realidad de la resurrección me llene de gozo y valor hoy — la muerte no tiene reclamo final sobre mí.
Por
Scripture Lives